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Cartas de Diosas semana 11 abril 2016

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Sientes que has sido débil, que te falta fortaleza para hacerte valer? Las Diosas esta semana quieren apoyarte para que encuentres esa fuerza interna y el auto-respeto que necesitas. Afrodita te recuerda tu gran valor y arma: el amor propio; Artemisa tu fortaleza y acción certera y Sekhmet te dice que seas fuerte.

Mensaje de Diosas semana 29 feb 2016

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Las Diosas de esta semana te recuerda que tienes que cerrar ciclos para permitir que vengan nuevas cosas a tu vida. Lograrás tus objetivos, pero tiene que saber qué es lo que quieres realmente y también ser muy amable contigo misma y celebrar tus logros. Que tengas linda semana.

Lectura de cartas de Diosas Semana 1 de Febrero 2016

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Hola queridas Mujeres Radiantes. A partir de esta semana voy a estar publicando en el blog una lectura de cartas de Diosas para la semana. El objetivo es darte un mensaje positivo sobre las energías que están fluyendo a tu alrededor y para que recuerdes que el Universo está siempre dispuesto a ayudarte en lo que necesites.

La lectura de esta semana esta enfocada en tu relación de pareja, tanto si tienes una como si buscas a alguien. Maeva y Cordelia te hablan de como pasaste por un periodo de frialdad en tu sexualidad, pero ya estás saliendo de él y va a volver a florecer. Madre María te augura, por su parte, cambios drásticos y milagrosos en tus relaciones. Que tengas una linda semana y nos vemos en Mujeres Radiantes!

 

La dictadura del cuerpo o cómo torturarse por no ser perfecta

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Qué estrés esta tendencia de la cultura fitness que domina a toda la sociedad. Parece que por más bien que estés, nunca es suficiente, siempre estás buscando un abdomen más plano, o unas nalgas más firmes o unos senos más grandes. Y es que hay que tener mucha personalidad para escapar de esto.

Pareciera que todo gira en torno a la perfección del cuerpo y es preocupante porque no es por salud o por estar bien, sino solo por lo estético. Ayer oía a unos amigos en una cena diciendo que se podían dar el lujo de excederse con la comida porque habían hecho mucho ejercicio en la tarde y que mañana bajarían esos kilos con no sé cuántas horas de gimnasio. Me sorprendió, no porque no sea un comentario común, sino porque me di cuenta de que la mayoría cree que todo se soluciona con más ejercicio. Es decir que el problema no es lo que se come, sino cuánto engorda.

Sin embargo, yo creo que si vemos la comida desde otra perspectiva, el problema de la gordura cobra una nueva dimensión. Si como algo solo hasta el punto en que me siento satisfecho y no lleno, sería mucho mejor para mi cuerpo que pasarme de la raya y después castigarme una hora en el gimnasio, ¿no? O si como de todo, incluyendo grasas y azúcares, pero en una medida conveniente, posiblemente no tendré que privarme de nada.

De la misma manera me pregunto, ¿cuánto ejercicio es la medida sana para cuerpo y mente? Si te gusta y lo haces por placer, hay que practicar lo que te llena, pero si por el contrario te resulta tedioso, y al igual que yo te ejercitas solo porque sabes que es bueno para tu salud, ¿cuánto es suficiente? Para mí el placer en lo que se hace es lo más importante en todo en la vida y es lo que hace que algo sea efectivo. Es decir, que si odio ir al gimnasio, pero me torturo todos los días yendo, igual no me voy a sentir bien y no voy a ver ningún impacto real en mi cuerpo o mente. Entonces, si no tengo sobrepesoy mi salud es óptima y además no me gusta el deporte, ¿cuánto es el esfuerzo que debo hacer para integrar el ejercicio en mi vida? ¿No basta con tener una vida activa, caminar, subir escaleras, comer sano?, ¿igual hay que cumplir con los preceptos de los expertos de que hay que hacer deporte TODOS LOS DÍAS mínimo 30 minutos?

Obvio, yo no soy ninguna experta en el tema, pero, si me preguntas te diré (y esta es mi modesta opinión) que hagas actividad física regularmente, que busques un deporte que te agrade, que seas activa, pero no por una imposición social nueva. No tengo la respuesta a qué es lo ideal, creo que es una cuestión muy personal, pero al estar inmersa en esta cultura fitness, regularmente me asalta a mí también la duda de si lo que hago es suficiente, o si tal vez debería esforzarme un poco más; si a lo mejor soy muy floja y podría estar mejor, si hoy estoy bien pero me pasará la cuenta de cobro el cuerpo más adelante. Y de nuevo caigo en la dictadura del cuerpo, en que por más bien que estoy, nunca será suficiente. Y ¿sabes algo?, es triste, porque me hace volver al punto esencial, que no es más que la insatisfacción conmigo misma, el no sentirme suficiente; ylo que es más triste aún, saber que no soy la excepción y que tú seguramente te sientes igual que yo.

Las arrugas te hablan, ¡escúchalas!

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Estuve mirando hace poco las fotos de una amiga que está rondando los 50 y noté que no tenía ni una arruga. Me sorprendió, sobre todo, porque la última vez que la vi, hace 1 año, estaba llena de ellas. Al mirar más de cerca, me di cuenta de que se había aplicado botox. Me puse a pensar, entonces, en estos “trucos” para ocultar las arrugas, sean botox, inyecciones de ácidos o cirugías estéticas, y en lo que están tratando de ocultar realmente.

Cuando decides inyectarte algún químico en el cuerpo para pretender volver el tiempo atrás o, más radicalmente, cuando te haces una cirugía estética, de alguna manera, estás apartando tu mirada de quien realmente eres tú. Porque al igual que los síntomas médicos te hablan de algún órgano que no está funcionando bien, las marcas en la piel hacen lo mismo. Si las cubres o las eliminas de la noche a la mañana, las ignoras y no entiendes su causa; volverán y cada vez más fuertes. Y ahí o te pones en una lucha en la que cada vez tienes que ser más agresiva en los tratamientos y acabar deformada, como muchas mujeres que cruzo a diario, o deprimida porque el método no es efectivo.

¿Qué te dicen las arrugas? ¿Te has puesto a pensar en ello? Te hablan de los gestos de tu cara, de si frunces el ceño permanentemente, de si todo te da hastío, de tu falta de paciencia tal vez. Pregúntate si pones mala cara la mayor parte del día y sé honesta contigo. Tal vez es un cambio de actitud lo que necesitas más que una inyección de colágeno. O, a lo mejor, tomas mucho sol y maltratas la piel, o no te hidratas bien. Las causas pueden ser muchas, físicas o emocionales, o una combinación, solo tú puedes saberlo a ciencia cierta. No me malinterpretes, si quieres hacerte el tratamiento facial hazlo, pero combinado con un autoanálisis profundo, de lo contrario no será efectivo a medio plazo.

Además, aprende a amar la etapa de la vida en la que estás, descubre la maravilla de ser una mujer hecha y derecha y deja de idealizar a las muchachitas de veinte años. Cada etapa tiene su encanto y si no la vives intensamente hoy, va a pasar y más adelante la vas a añorar. Y si, por el contrario, tienes 20 años y estás en la plenitud de tu cuerpo, cuídalo, nútrelo y quiérelo, no esperes a que esa lozanía se vaya para apreciarla. Vive el hoy y ama tu cuerpo como es.